Lo bueno de los planes cancelados
Me gusta cotorrearme a los prospectos para tríos desde el fin de semana, porque luego nos tardamos en poner de acuerdo. Así que quedamos desde el domingo con uno para el miércoles. Según él muy puesto para el trío, para el morbo y para grabar.
Pasaron los días, llegó el miércoles, y yo ya tenía mis sospechas de que el chavo no iba a venir. Tardaba en responder, hacía preguntas raras, excusas, que no tenía para lavarse, que si estaba muy lejos, que no sé qué. Se llegó finalmente la hora y nos quedamos esperando. Ya teníamos la cama lista, hasta lavamos el baño para el invitado... Pero no llegó, quesque no le prestaron la moto y no sabía cómo regresar. Pretextos.
Como solo teníamos contacto por Grindr, justo mientras este sujeto me cancelaba, otro me proponía un plan diferente: un chavito de 20 años, activo, que vivía al final de la avenida, al fondo de la colonia. Estaba solo en casa y le daba curiosidad hacer un trío, porque nunca lo había hecho. "Pero me tienen que enseñar", me decía por mensajes.
Así que mi marido se hizo el lavado rápidamente y partimos hacia la dirección señalada. Estacionamos el carro a mitad de la calle y le avisé que ya estábamos allí. Él encendió el foco para indicarnos la casa. Nos bajamos del carro y entramos. Estaba totalmente a oscuras y sí, en efecto, era un chavito, pero muy atractivo: algo afeminado, pero con un bonito culito redondido, y un cuerpecito flaquito, flaquito y lampiño, solo pelos en las nalgas, delicioso.
El muchacho estaba nervioso, callado, no dejaba de ver su teléfono, no nos decía ni nos preguntaba nada. Comienzo a pensar que la gente de Mazatlán es medio vergonzosa, les cuesta ser desinhibidos, soltarse, decir lo que piensan y lo que quieren, y se ofenden si tú se los dices. Pero bueno, tratamos de relajarnos.
Mi marido empezó mamándole la verga, ya que sabíamos que eso no fallaría. El morro ya estaba bien duro cuando le bajó el pantalón. Mientras tanto yo lo empecé a fajonear, besaba muy rico eso sí, y aunque mi vato me contó que era tierno, y lo acariciaba, le tomaba la mano y demás, a mí me trataba medio rudo, me agarraba con fuerza la verga, y al metérsela en la boca la succionaba, algo que no me gusta mucho que me hagan.
Se me bajó varias veces durante la sesión en primera porque me succionaba la cabeza de la verga con la boca y eso es demasiado para mí. Segunda, porque no nos dejó prender la luz, y parte de mi morbo es ver lo que está sucediendo, no pido todas las luces prendidas pero sí una luz tenue aunque sea... Pero eso no fue un problema porque él la tuvo dura como piedra todo el tiempo. Benditos veintes.
A decir de mi marido, tenía una verga ligeramente más chica que la mía, pero mucho más gorda. Acá ya llevamos tres mazatlecos de vergas gordas, curioso. Por más que intentamos el dos romano, no lograba meterlas juntas... Estaban demasiado gordas las dos vergas juntas. Así que lo que hacía era brincar en la suya, yo desde atrás la sacaba y le metía la mía. Sentir su culo abierto por otra verga diferente, caliente, casi ardiendo, es algo delicioso para mí.
También me gusta y disfruto mucho lamer la verga y el culo mientras se da la penetración, sentir cómo el pene de alguien más entra en el culo de mi vato... Uff!! Por un breve momento el morro se puso de pie para darle a mi vato en cuatro, una posición que me fascina. Yo me ponía delante y mi vato me mamaba la verga mientras el morro (se llamaba Manuel) le partía el culo por detrás. Luego me fui para atrás y le chupé el culo a Manuel, estaba riquísimo, muy limpiecito y cerradito. Me había dicho que era inter+activo, pero yo sentí su culo demasiado apretado, jamás le entraría mi verga, así que solo se lo chupé. Y como él tampoco la pidió, pues así quedamos. Yo estaba muy complacido de que otro activo se estuviera cogiendo a mi marido.
Así estuvimos un largo rato y el chavo no se venía y no parecía tener ganas. Ya que se le habían acalambrado las rodillas a mi marido de tanto brincar, le preguntamos si le faltaba mucho para venirse y respondió que no. Así que respiró hondo y se montó de nuevo (el chavito ya no se quería poner de pie, estaba muy a gusto acostado) y se puso a brincotear de nuevo. Yo estaba prendidísimo, aunque no veía nada (y sin mis lentes, menos) y uno de mis placeres más grandes es poder ver. Trataba de sentir e imaginar, pero no era lo mismo.
En esas estaba cuando de repente mi marido se voltea y me dice "¡Uy qué rico, se está viniendo!", y uff, yo me prendo mucho más y me dan ganas de sentir la leche dentro del culo, así que rápido lo quito de ahí y lo pongo en la cama para batirle los mecos... Pero como no podía ver nada, y casi no se sentían, no me logré venir yo, pero fingimos e hicimos como que sí para ya irnos.
Nos despedimos del chavo y volvimos a casa bien calientes. Como ya le habían dado bien duro un largo rato, yo a lo que vine: me dio un rato a mamar su culo para volverlo a dilatar, mientras me mamaba la verga y me la ponía durísima. Unos 15 o 20 minutos así, y luego lo puse de perrito para seguirle batiendo los mecos y dejarle esta vez los míos adentro (esto sí lo pudimos grabar, próximamente en JFF).
Así que bueno, cuando te cancelen un plan que sonaba más o menos bien, no sufras porque puede que llegue otro plan mucho mejor.


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