Desde hace un tiempo tengo la inquietud de empezar a compartir algo más que sexo con las personas que me buscan para coger, gracias a mi cuenta de Twitter. El sexo vacío y sin sentido no es algo que me interese demasiado. Cuando tengo ganas, prefiero ir a una orgía o algo así.
Me gusta que el sexo sea un momento íntimo, de conexión, de placer intenso, de llevar los sentidos más allá de cualquier límite. El sexo burdo, carnal, desenfrenado, claro que me gusta, desde luego... Pero no solo ese sexo. Ese tipo de sexo enmarcado en un completo ritual de conexión, complicidad y placer.
A continuación te compartiré un simple ritual de sanación sexual que puedes hacer con tu pareja hoy mismo... o conmigo, si lo prefieres... sigue leyendo para más información.
Ritual Simple de Sanación Sexual
Recomiendo comenzar la sesión con el cuerpo lo más relajado posible. Ya sea mediante ejercicios de respiración o uso de drogas recreativas (mariguana o alcohol pueden funcionar), relaja tu cuerpo y tu mente. Despójate de todo problema y preocupación que te esté invadiendo en ese momento. Concéntrate en el aquí y el ahora. Todo a continuación se tratará de sentir...
Si se te antoja, puedes poner un poco de música, la que más te guste, no importa el género, ni si es catalogada como "música para coger" o no. Solo que te haga sentir bien, feliz, animado, motivado, o hasta cachondx. Puedes prender una vela, un incienso, un vaporizador o cualquier elemento que ayude a crear una atmósfera más densa. Esto permitirá que la energía fluya con libertad.
Comienza acercándote al cuerpo de tu pareja poco a poco. Piensa que es la primera vez que lo tocas. O siente que es la primera vez que te toca. Detente en la sensación de la caricia, en el sabor de la saliva, en el olor del cuello. Detente y siente cada detalle del cuerpo y la piel de tu pareja, y de la tuya propia. Cuando te toca, cuando te aprieta, cuando te besa, cuando te muerde. ¿Qué sientes? Enfócate solo en eso. Hazlo consciente, tráelo al foco de atención de todo tu cuerpo y tu mente. Pon todo tu presente ahí.
No te apresures a los genitales. Permite primero que la energía sexual fluya, se expanda, se vuelva más y más grande. Es importante un juego previo con besos, caricias, miradas. Explorar los cuerpos como si fuera la primera vez que se hace: con curiosidad y mucho deseo. Usa todo tu cuerpo para explorar todo el suyo: qué se siente mi pie en tu cara, o tu cara en mi pie, cómo es apretar mi cara contra tus nalgas o todo mi cuerpo contra todo el tuyo, de frente y de espaldas, al derecho y al revés. Mientras más densa sea esa exploración, más placer habrá en lo que viene después.

¿Qué viene después? Pues ahora sí, la genitalidad. Explorar y manipular los genitales crea un tipo de energía sexual mucho más intensa, primitiva y animal, si se quiere ver así. Una vez más, explora y alarga esa exploración tanto tiempo como puedas. Tómate tu tiempo para tocar, acariciar, oler, lamer, chupar y sentir de todas las formas posibles los genitales de tu pareja, y asegúrate que ella o él también sienta los tuyos. Pasalos por su mano, por sus nalgas, por su cara, por su boca. Aprieta y exprime sus nalgas, su escroto, su vulva. Ponle saliva, acaricia, juega, explora todo lo que puedas.
Conforma aprendas a escuchar a tu cuerpo, sabrás cuando ya está listo para la penetración. Es un paso que definitivamente se puede omitir, sin ningún problema, pero hacerlo muchas veces agrega un placer adicional a partir del hecho de ocupar el espacio de nuestra pareja, estar dentro o sentirle dentro rompe una barrera física, emocional y energética que actúa como un atajo hacia la explosión del placer.
Pero si una vez más te tomas tu tiempo, esta parte del ritual tendrá un resultado mucho mejor. Visualiza tu energía sexual recorriendo tu cuerpo, llegando a la punta de los dedos y toca a tu pareja en sus zonas más erógenas. Mira su reacción. Del mismo modo, imagina a tu pareja como una fuente inagotable de energía sexual, de la que extraes luz y brillo justo a través de la cópula. Ya sea anal o vaginal, el lugar físico donde ocurre la penetración se convierte en el centro de intercambio de energías. No lo pierdas de vista, enfócate en ese vaivén, siente cómo entra la energía, cómo sale, cómo se acelera dentro de sus cuerpos y empieza a recorrerlos a una velocidad tremenda, pasando de un cuerpo al otro a través del punto de penetración.
Yo me imagino la energía sexual como una energía dorada y luminosa, aunque en ciertos rituales (como orgías o en LSD) se ha manifestado como oscura y roja. Eso dependerá mucho de tu estado de ánimo actual al momento de hacer el ritual. No importa de qué color visualices la energía sexual, es fundamental que imagines su movimiento. Cómo fluye por todo tu cuerpo mientras la penetración se lleva a cabo. Observa el recorrido. Tómate tu tiempo. Escucha tu cuerpo y él te dirá si es tiempo de cambiar de posición, o ir terminando el ritual, que culmina, como ya te habrás imaginado, con dos orgasmos, mínimo.
El orgasmo actuará como el catalizador de una renovación de tu energía sexual. Llegará al ciclo final y se reiniciará, desde cero en el caso de los cuerpos con próstata, en los cuerpos con clítoris es un poco distinto, pero igualmente el orgasmo marca un nuevo punto de partida. Para efectos de este ritual recomiendo dos cosas: retrasar el orgasmo el mayor tiempo posible, y recuperarse al cien por ciento antes de hacer un nuevo ritual o alguna otra práctica, sexual o no.

Entre más tiempo retrases el orgasmo, mayor será al final la explosión de placer que marcará el reboot de tu energía sexual. Esto permitirá comenzar el nuevo ciclo con una energía sexual también renovada, más limpia, más pura y más maleable por tu propia voluntad. Imagina que le cambias el aceite caliente de las gorditas que te estabas preparando por una nueva tanda de aceite claro y puro. Ahora puedes preparar nuevas gorditas que quedarán mil veces mejor de sabor y textura. Del mismo modo, un buen orgasmo te permite liberar tensiones sexuales que estés arrastrando o sufriendo. Pero cabe aclarar que tampoco el orgasmo es el fin de este ritual, sino el poder accionar el flujo de la energía sexual. Si tú o tu pareja no alcanzan el orgasmo durante la sesión, no significa que el ritual no funcione. Lo más importante, repito, es activar el ciclo de la energía sexual, hacerla moverse.
Para finalizar el ritual, con o sin orgasmo, recomiendo una sesión más tranquila de besos, abrazos y caricias, mirarse a los ojos, hacerse elogios y visualizar cómo esa energía se va sellando dentro de tu propio cuerpo, partiendo de tus genitales y recorriendo todo tu cuerpo en forma de ocho. Poco a poco y conforme recuperas la conciencia, visualiza que la luz se va apagando, poco a poco, y se va integrando a tu cuerpo, a tu piel desnuda en el mundo real. Siente cómo esa luz te impregna y deja tu cuerpo empapado de ella. Estira todo tu cuerpo, grita si es necesario, o ríe o llora, quizá tengas ganas de hacerlo, y está bien.
Ahora sí puedes apagar la música, las velas o inciensos, y seguir con tu día, o irte a descansar. Si sigues con tu día verás que tu productividad y motivación aumentan, puedes imaginarte soluciones a problemas que creías imposibles de resolver, y mucho más. Si te vas a descansar dormirás como un bebé y despertarás muy descansado.
Pídele a tu pareja que te apoye con la realización de este ritual y si no tienes pareja pero te gustaría disfrutar de los beneficios de este ritual de sanación sexual y vives en Ciudad de México, deja un comentario con tu correo electrónico solicitando informes, y por una tarifa simbólica yo te ayudo a realizar este inmejorable ritual para tu salud física y mental, autoestima y energía sexual.
Si lo prefieres también me puedes escribir en mi cuenta de Twitter [
clic aquí] y solicitar informes sobre este Ritual de Sanación Sexual en Ciudad de México.
Cambio y fuera.
Que interesante lograr La Paz y energía como lo comentas?
ResponderBorrarMuy interesante llegar a lograr el orgasmo y paz como lo describes Esperó poder tener esa conexión !!
ResponderBorrarTe puedo ayudar si vives en cdmx, manda mensaje privado con tus datos de contacto. ¡Saludos!
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