La última orgía
La primera vez que fui a una orgía fue en un lugar de encuentros. Recién me había separado de mi ex pareja, a los 28 años, y disfrutaba por primera vez de la auténtica libertad sexual de la Ciudad de México. El lugar se llama Antifaz, el que está (o estaba) por el metro Salto del Agua. Como era inexperto, la verdad no supe bien qué hacer, cómo actuar, y solo vi uno que me gustó, y estuve cogiendo ahí con él toda la tarde, en una cabina, y en otra, y así dando el rol y fumando mota. Estuvo rico, y con ese wey todavía cogí por algunos años. Qué puedo decir, me gustan las relaciones largas...
La última vez que fui a una orgía no fue ni de cerca la mejor. La verdad fue un poco lúgubre y triste, recién comenzaba el rumor de la pandemia, todavía habían más incertidumbres que miedos, y decidimos, mi pareja y yo, ir a una última orgía juntos. Esta vez fuimos a un lugar de encuentros que está (o estaba) por el metro Buenavista, Babylon creo que se llama (o llamaba). El lugar estaba chido pero casi no hubo gente y solo estuvimos cogiendo él y yo en los distintos escenarios, nadie nos hizo mucho caso, pero el osito comecarne y yo sabemos pasárnosla bien.
Subiendo al primer piso, hay una zona de cabinas donde lo puse a mamarme la verga. Dejanos la puerta de la cabina abierta para que nos vieran. Un morenito, chacalito delicioso, chaparrito, fuertecito, de cabello corto y negro, tipo militar, varonil, se nos unió, me la mamó también, luego se empinó y se cogió a mi wey mientras yo me lo cogía a él. Varios nos veían porque la puerta de la cabina seguía abierta. Fue muy excitante. El chico de enmedio se vino (luego nos contó que ya llevaba un rato ahí dando vueltas nada más), y se fue. Mi wey se fue al baño y uno de los que veía me interceptó y me lo tuve que coger un rato. Creo que también se vino antes de que regresara mi wey.
Después me cogí a otro jovencito, cuando cambiamos de cabina, contra la pared, así de pie, mientras mi wey se lo fajoneaba. Le daba duro contra la pared y el morrito fascinado. Yo le apretaba la cara con mi mano mientras le mordía la orejita. El morrito fascinado. Me lo cogí un rato hasta que esta vez creo que sí me vine al fin, y ya lo dejé ir escurriendo de mecos entre sus nalguitas. Estaba muy rico, los jovencitos tienen su encanto.
Tratamos de ir a dar una vuelta a los demás lugares. Había unas mesitas donde se ponían a platicar y así, y ahí lo puse a mamármela. Luego había un tipo cuarto oscuro con camas y sillones, y ahí nos pusimos a coger un rato. De pronto alguien se la daba a mamar a mi wey, pero casi no había activos, y más bien querían que yo me los cogiera... Pero yo tenía más ganas de disfrutar con mi wey, así que seguimos cogiendo ahí un rato hasta que lo preñé bien rico.
Pero todavía no me quería ir, así que volvimos a la zona de las cabinas, que es donde más rico nos la habíamos pasado. Nos metimos en una con gloryhole, y de ahí puse a mi wey a mamármela así bien rico. Por los agujeros de las cabinas contiguas se asomaba la gente, y mi wey decidía con quién la compartía. Primero con un chavito flaco de pelo largo, que entró a la del lado derecho y se empezó a tocar mientras nos veía. Me paré y dejé que me la chupara. Uff, lo hacía muy rico, así que le dijimos que se pasara a nuestra cabina y se sentara. Se puso a brincar bien rico mientras mi wey se la mamaba, hasta que se vino.
Después, del lado izquierdo, otro jovencito de lentes también me la quiso mamar, pero él ya no se animó a entrar a la cabina. Así que mi wey se rifó los sentones así bien rico, mientras nos veían coger por los agujeros, hasta que le llené de mecos el culo a mi wey, otra vez. Entre sentón y sentón, él también se vino como por tercera o cuarta vez, no supe bien.
Ya iban a dar las doce, así que decidimos irnos para alcanzar el metro. Muchos hacían lo mismo. Ibamos muy calientes todavía. Llovía, hacía frío, pero con la adrenalina todavía al máximo durante el trayecto del metro todavía me la mamó un rato, aprovechando que iba casi vacío.
Me encanta compartir este tipo de actividades recreativas con mi wey, espero que pronto estemos en condiciones ya de poder seguir asistiendo a este tipo de reuniones. En una de esas nos vemos por allá...



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