Sábado consintiendo a parejita


Hacía varios días que un fulano en Grindr me había ofrecido un varito por ir hasta muy al norte de la Ciudad, a interactuar con una parejita que le gustaba echarse sus rayas e invitar a terceros para pasarla rico. Estaba lejos de casa, pero cuando ofrecieron mandar el uber, me convencieron. Y después, cuando me mandó las fotos de ambos, no lo dudé ni un segundo: una pareja de hombresotes maduros, uno más güero y lampiño, otro más moreno y peludo, ambos con unos torsos, brazos, piernas y nalgas de gym, hermosamente trabajados cuerpos.

El sábado en la madrugada me había estado escribiendo David (el güero lampiño), pero yo le respondí hasta por la mañana. Un poco después del mediodía, el uber ya estaba en la esquina de mi casa. Tomé mi mochila, una gran botella de agua (David quería probar mis meados) y un par de churros para pasarla chido también. Después de un trayecto de media hora, al fin llegué a su casa: una enorme casota con una gran fachada. Al abrir la puerta me di cuenta que mi decisión no había podido ser mejor: estaban bastante guapos ambos, aunque en lo personal, el peludito, Vicente, uff, me cautivó muchísimo.

Pasamos hasta el fondo de la casa, donde había una recámara como de descanso, donde solo había una gran, gran cama, y un sillón en una esquina. Se hizo lo que se pudo para bloquear la luz del sol con cobijas y cortinas, porque mis amigos andaban súper desvelados y con la fotosensibilidad a tope. Me dieron una cerveza, me fumé un cigarro en lo que Vicente se preparaba para acompañarnos, y una vez que llegó con bebidas para todos, yo me senté en el sillón, ya en calzones, y David me la comenzó a mamar. Lo hacía con una entrega y unas ganas que me pusieron la verga dura de inmediato. Vicente nos veía desde la cama, y eso solo me ponía más caliente. Salió un momento del cuarto y David se dio vuelo. Cuando regresó, fue el turno del peludito. No la mamaba tan rico como su pareja, pero me encantaba tenerlo a mis pies, con su cara entre mis piernas, todo guapo y barbón, comiéndose delicioso mi vergota.

Así estuvieron un rato y nos fuimos a la cama. Yo ya estaba totalmente desnudo, y prendí mi churro para calentarme chingón. David luego luego se vino detrás de mí a seguir comiéndose mi vergota otro buen rato. Como se me había bajado un poco durante la pausa, ahora se la podía meter hasta el fondo de la garganta, y con esa técnica la hizo ponerse dura, mientras me fumaba mi churro. Su marido, otra vez, nos observaba desde el otro lado de la cama, fumando y con su trago en mano. Se veía delicioso. Cuando terminé de fumar, le pedí que me pusiera el culo en la cara: tenía muchas ganas de comerles el culo a ambos...

En ese momento comenzamos a coger tan rico, desde como la 1pm hasta las 5pm que me fui, hicimos de todo. No recuerdo con certeza el orden, ya que durante ese periodo me fumé otros tres churros de mota, me terminé la chela (una Negra Modelo, mi favorita), me sirvieron un whisky y tomé chingos de agua. Mis amigos de vez en cuando salían del cuarto para, discretamente, echarse un pase de coca, calentarse y seguir con la acción. Yo me los turnaba: interactuaba con uno, luego con otro, y después descansábamos un ratito. Platicábamos, fumábamos o simplemente recuperábamos el aire. Hacía calor y el sudor abundaba en mi piel. Ellos permanecían súper secos todo el tiempo, asombroso, quizá era la droga.

Entre las cosas ricas que hicimos, fue jugar mucho con los pies: nos los chupábamos, David me masturbó con sus pies, luego yo le metí todos los dedos de mi pie derecho en el culo, mientras Vicente me la chupaba. Los montaba delicioso a ambos y luego les comía el culo, o les daba a probar mi verga, ya sea al mismo o al otro. Jugaba con sus culos, les daba nalgadas, los acostaba de ladito y se las enterraba hasta el fondo. Procuré interactuar con ambos por igual, ya que ambos estaban muy ricos, atléticos, guapos... ¡Qué lástima que no me quisieron besar en la boca! Entre ellos se besaban delicioso, me hubiera gustado aunque sea un beso de tres. Pero se veían deliciosos ambos compartiendo mi verga dura: David la tomaba de la base, la chupaba, y luego se la daba a Vicente para que también la chupara. "Bésense", les dije, y les puse el pito entre sus bocas. Se comían delicioso los labios, y en el camino se iba mi glande. Yo estaba soñado... Me he dado cuenta que me gusta mucho interactuar con parejas, y más cuando ambos quieren ser pasivos... Es delicioso tener a dos pasivos para mí, todo un lujo.

Así que no los quería desaprovechar para nada. Como a las 2pm ya querían parar, estaban cansados, pero los convencí de que siguiéramos un rato más. Otra de las cosas ricas que hicimos fue concederle una fantasía a David: Quería que le orinara el culo. Tras varios intentos, y seguir tomando agua, lo logré. Lo rellené de unos buenos chorros de meados que en la siguiente montada se le seguían saliendo, a pesar de que ya había ido al baño. Después le di otros cuantos chorros en la boca, se los tomó toditos, y los disfrutó muchísimo.

Vicente tenía un culito redondito y peludo, un ano suave y dulce, que me encantaba comer a cada rato. También le mamé la verga un buen rato, y se le puso bastante dura, a pesar de las malas expectativas por las drogas. Su pecho era grande y musculoso, también peludo. Unos brazos grandes y musculosos, ojos claros, barba... ¿Mencioné que su culo estaba exquisito? Y se dejaba coger bien rico, era muy sumiso, aguantador, incluso cuando dijo que ya le ardía un poco el culo, me siguió dejando darle verga. Súper complacientes ambos machos.

Llegó la hora de darles leche. Les pedí que se pusieran juntos, lado a lado, y me vendría encima de los dos, en sus pechos y sus caras. Pero me estaba tardando demasiado. "¿No te quieres masturbar con mi culo?", dijo David. "A huevo", respondí. Él subió las piernas y yo me acomodé para meter solo la cabeza, y con la mano, me hice una buena chaqueta, sin sacar la cabeza de su culo. Así estuve un rato y luego hice una variación: Metía la cabeza, y un poco más, luego la sacaba, jalando hacia arriba, le daba dos o tres jaladitas, y la volvía a meter, todo con un mismo ritmo, gracias a que tenía el culo bien suelto, estaba completamente entregado a mi. Su marido tenía la cara ahí, encima de mi verga, esperando la leche mientras le mordía y chupaba las ingles. Al fin me descargué: Dos o tres chorros salieron disparados por todos lados, uno lo cayó directo en el ojo a Vicente, el resto lo deposité en el culo de David. El orgasmo se prolongó durante muchos segundos, que se alargaron a su vez por el efecto de la mota.

Descansamos un rato, fumamos, bebimos, charlamos, y pidieron mi Uber de regreso. Me la pasé genial. La verdad, espero volver a verlos pronto.

Cambio y fuera.


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